En el mediocre y casi siempre aburridísimo futbol mexicano, un partido como el que jugaron América y Cruz Azul este domingo revive el optimismo del público.
El resultado es importante, es el pase del América para buscar un tricampeonato que no se ve precisamente desde que el Cruz Azul lo obtuvo en la década de los setentas. Y de obtenerlo no le quita mérito la comparación aunque digan que los cementeros lo obtuvieron en la etapa de temporadas anuales, tres años campeón, y las águilas lo harían en torneos cortos.
Pero es más importante el juego que exhibieron ambos equipos este domingo. Protagonizaron un partido vibrante desde el silbatazo inicial hasta el último segundo de los tiempos extras.
Fue un espectáculo a la altura de lo que se merece la noble afición mexicana que en las buenas y en las malas está siempre con sus equipos y la selección.
Ahora Cruz Azul y América han revivido la admiración por la belleza del deporte practicado en un alto nivel de emociones.
Bravo por ambos.