En el año de 1970 la historia comienza a escribirse de uno de los más grandes oficiales de seguridad pública que Sonora haya visto pasar por sus filas. Ejemplo de honradez, disciplina, carácter, lealtad y valentía, son las cartas de presentación del “GRAN COMANDANTE” Roberto Duran Morales.
Desde muy temprana edad, Roberto Durán traía la vocación de servir y salvaguardar la integridad de su gente. Por tal motivo, con hambre de justicia y velar por la seguridad del ciudadano, concluyó sus estudios con mención honorifica del plan de enseñanza del plantel de la Escuela de Policía del Estado en Ciudad Obregón Sonora.
El comandante Duran es considerado una persona muy sociable, de buen genio y cuando el momento o la situación lo requiere, es firme en la toma de decisiones.
Devoto de la virgen de Guadalupe y de su esposa Ivon Quiroz Castro, su trabajo está enfocado en la parte humanista. Donde su aspiración es como la de otros uniformados, llegar a las más altas esferas, y como Duran dice, “Dios dirá hasta cuándo y hasta dónde”, pero en el plano personal, quiere seguir cumpliendo su trabajo a cabalidad, con la premisa de que para ser un buen policía hay que ser primero una buena persona.
Roberto Durán, en sus primeros años de oficial en el H. Ayuntamiento de Hermosillo, dio que hablar entre sus superiores, su actitud responsable y sus buenos resultados no pasó desapercibido, y en el año de 1982 lo ascendieron al departamento de investigación, siendo nombrado Comisionado a la seguridad del Presidente Municipal Casimiro Navarro Valenzuela.
El tiempo trascurrió y Duran Morales seguía escalando reconocimientos y grados dentro de la corporación policiaca, y en 1989 lo nombran encargado de San Pedro el Saucito, donde a su llegada puso orden y control ante la delincuencia, en un entorno donde parecía un pueblo sin ley y justicia al más puro estilo del viejo oeste.
Su resultado positivo, lo llevó a ser encargado de varias comandancias de Hermosillo, zona sur, centro y norte, donde la historia no cambiaba, eran zonas anti corruptibles. Pero en 1992 lo asignan como comandante y subdirector de la zona sur 26 que abarca Bahía de Kino y el poblado Miguel Alemán.
Pero como toda historia de logros, también existe alguna tragedia escrita, Duran Morales, un día de antaño siendo encargado comandante del Poblado Miguel Alemán, recibió un reporte de una persona ebria escandalizando en un campo de los alrededores. Sin contar con el personal suficiente, decidió atender el reporte él mismo, lo que nunca sospechó, es que su vida estaría en juego.
La trágica historia comienza, cuando al llegar, el comandante Durán y un subordinado al campo donde se encontraba el alcohólico, fueron recibidos con la noticia de que el sujeto acababa de matar al encargado del campo, y ante todo pronóstico de los testigos de que el sujeto fuera detenido sin ocasionar más daño, el sujeto volvió a accionar su arma en tres o cuatro ocasiones más.
El primer disparo fue a parar a la cara del Gran Comandante Durán, quien corrió con suerte porque el homicida lo creyó muerto y no lo remató; más no así su compañero quien perdió la vida en manos del delincuente.
Roberto Durán quedó inconsciente, 2 balazos en su cuerpo lo inmovilizaban para contra atacar. Su rostro destrozado por un calibre .38 y su estómago que dejaba ver partes de sus órganos entre sus piernas, realizó un esfuerzo sobre humano pidiendo la llamada de refuerzos, y tan pronto como fue posible y la clave cambió de alteración de orden público a homicidio, un ejército de pie y a caballo peinaban el terreno sembrado de algodón en busca del criminal.
El criminal, al sentirse descubierto y encañonado, sacudió la cabeza. Dos crímenes estúpidos. Que pudieron ser tres, si Roberto Duran Morales no hubiera corrido con suerte.
Como dice el comandante, “cuando te toca, aunque te quites, y cuando no, aunque te pongas” Durán Morales tiene un ángel que lo cuidó, el primer disparo sólo destrozó su dentadura, sin penetrar en el cerebro, y el segundo, como un bisturí, con un firme corte rebanó su estómago sin tocar órganos vitales, que según testigos tenia de fuera.
Como dijo un sabio algún día, “el tiempo lo cura todo” y para fortuna o des fortuna de Duran, al parecer llegó tarde cuando se repartió el miedo, ya que en cuanto se sintió fuerte y curado de sus heridas, pidió ser restituido en su cargo.
Claro que su valentía y determinación no pudieron quedar impunes, la confianza de Duran ante los altos mandos era clara y contundente. Y en el año de 1998 fue nombrado Comandante de Unidad de la Cárcel Publica del municipio de Guaymas Sonora.
Fueron dos años de un excelente trabajo al frente de esta institución, cuando en el año 2000, fue nombrado Comisionado de la Procuraduría General de la Republica (PGR) Guaymas, Sonora.
Al terminar su función asignada, no tuvo tiempo ni siquiera para descansar, cuando fue nombrado Director de Seguridad Pública del Municipio General Plutarco Elías Calles, por la administración 2000-2003.
Cumpliendo con excelente trabajo, de nueva cuenta, antes de terminar su gestión ya era nombrado como el nuevo Director de Seguridad Pública del municipio de San Ignacio Rio Muerto en el periodo 2003-2006. Y gracias a los resultados logrados, el nuevo alcalde del municipio de Sonoyta en el periodo 2006-2009, movió cielo mar y tierra para que Roberto Duran, se convirtiera en el nuevo sheriff de ese municipio.
A partir de la administración 2006-2009 donde el índice de delincuencia, por primera vez en las estadísticas disminuyeron significativamente. Y con una jubilación de grandes logros y reconocimientos a la puerta de la esquina, el dirigente del PRD en Sonora en ese tiempo, Carlos Navarro López, invitó a Duran Morales como jefe de seguridad del PRD Estatal en Sonora.
Para ese entonces, Roberto Durán ya era una leyenda entre delincuentes y bandoleros, y su historia de valentía era escuchada entre los adolescentes que fueron privilegiados con los programas de difusión encaminados para impartirse con el propósito firme de atacar la delincuencia de raíz en todos sus niveles.
Roberto Durán, ya dedicado varias décadas en combatir la delincuencia, optó, por seguir al luchador social Navarro López, convirtiéndose por más de 6 años, en un corresponsal de llevar ayuda y programas sociales a la gente más vulnerable del Estado de Sonora.
Durán Morales, era encargado de recorrer el estado de Sonora, recopilando peticiones, injusticias, proyectos y el sentir del pueblo sonorense ante la cámara de diputados.
Con su gran trayectoria y siendo parte de la lucha social del pueblo sonorense. En el 2015 fue nombrado por su jefe Carlos Navarro López, como encargado de la seguridad de la candidatura del PRD en Sonora para conquistar la gubernatura del Estado.
Ante los resultados negativos de las pasadas elecciones, su trayectoria seguía siendo impecable e incorruptible, por tal motivo, el alcalde electo Eusebio Miranda del municipio de Bácum, hizo contacto con él, para que fuera el comandante en jefe del municipio y que aportara toda su experiencia en el combate de la delincuencia organizada.
Y hasta el día de hoy sus palabras son: “Es mi deber un día como hoy, exponer estas ideas, exponer estos sentimientos, exponer esta decisión. Y así, desde lo más profundo de nuestros corazones podemos decir con orgullo, con legítimo orgullo, con lealtad verdadera a nuestros caídos: ¡Viva SONORA!