El estadio "TOG" puede convertirse en un activo del desarrollo local, además de añadir un elemento de belleza arqutiectónica al transitado sector de la calle Guerrero.
Esa es la apuesta del proyecto denominado "Espacio TOG", que presentó Heliodoro Montoya al concurso convocado por el Colegio de Arquitectos para la remodelación del estadio de beisbol, inmueble con el que hoy no hallan qué hacer el Gobierno del Estado y el Municipal.
Un complejo multifuncional dedicado a la vivienda, la cultura, el deporte y la interacción del usuario con el espacio es la propuesta de Montoya y las arquitectas Maricruz Wilson González y Andrea González Badillo.
Un símbolo arquitectónica para la ciudad
El diseño respeta la formalidad original del estadio, haciendo de la línea curva el elemento de unión en la composición, pensado en el estilo de vida de las nuevas generaciones, explica el proyecto ejecutivo presentado al certamen.
Incluye en la parte baja un Museo Papalote, la modalidad didáctica para incentivar en los menores de edad el interés y la comprensión por la ciencia y la tecnología.
Asimismo cuenta con centro comercial, restaurantes, estacionamiento, un campo para práctica del slow pitch, condominios, zonas co-working y un teatro al aire libre.
Mientras tanto en las plantas superiores se encuentra el área dedicada a la vivienda dotada de un espacio privado recreativo en las azoteas de los edificios.
Se buscar crear un espacio que se mantenga siempre en uso y no pierda vitalidad, un sitio ideal para vivir y pasar el tiempo.
El "Espacio TOG" podría haber sido un símbolo de la ciudad, un elemento de identidad como ocurre con algunos complejos arquitectónicos en otras ciudades, expresa Montoya, quien en su catálogo de obras arquitectónicas incluye la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en la colonia Valle Verde, uno de los templos más bellos de la ciudad; la remodelación del Seminario, la nueva versión de la Parroquia de Guadalupe en la calle Durango, y otros proyectos que aportan un valor estético al entorno.
Una apuesta incomprendida
Pese al impacto benéfico que tendría para la ciudad y sus habitantes, el jurado del certamen otorgó el primer lugar a un proyecto modesto elaborado por un estudiante de la Universidad Autónoma de Nuevo León cuya propuesta es básicamente construir locales comerciales en la parte alta de las gradas del estadio.
De manera extraoficial se comentó que esta decisión obedeció a lo "viable" del proyecto ganador por su costo "más accesible", desestimando el de Montoya por la alta inversión que demandaría.
Sin embargo, el "Espacio TOG" es una propuesta a realizar con inversión pública y privada; ésta sería muy atractiva para los inversionistas dado el potencial generador de plusvalía en una zona que actualmente es una de las mejores urbanizadas de la ciudad.
Por otra parte, el proyecto ganador contempla preservar el campo de besibol, una opción poco viable ahora por los costos que tiene su mantenimiento, costos que no pueden cubrir las ligas amateurs a las cuales supuestamente se cedería el "TOG" una vez construido el nuevo estadio de los Yaquis.
Así el proyecto "Espacio TOG" queda como una apuesta propicia para el salto que necesita dar esta ciudad a un nivel más progresista, una apuesta que por lo visto ninguna autoridad se atreve a realizar.