Un crimen reprobable y cuyo autor merece el castigo de la ley es sin duda el que le costó la vida a la gata "Panterita", aquí en Cd. Obregón.
No sólo los grupos protectores de animales sino la ciudadanía en general han expresado su condena moral a este acto abominable.
Sin embargo el caso de "Panterita" revela también una grave crisis de valores que vive la sociedad cajemense donde casi a diario matan (ejcutan) a una o más personas y ya nadie se conmueve como ha ocurrido por el asesinato del inofensivo animalito.
Con excepción de las personas directamente ligadas a las víctimas (familiares, amigos), el resto de la población es indiferente a estos asesinatos.
Sólo preocupa la escalada de violencia entre grupos delictivos porque puede rebasar ese ámbito, como a veces sucede, y cobrar vidas inocentes (lo que las autoridades llaman de manera fría e irresponsable "daños colaterales").
Sin embargo la reacción generalizada es casi de indiferencia y el comentario es similar a "uno más" o "eso les pasa por andar en malas mañas".
Se han perdido la compasión y la solidaridad por las víctimas y sus familias.
Parecería que ya no importa tanto el hallazgo de una persona muerta con rasgos de tortura, como si se tratara de seres infrahumanos o extraterrestres.
La otra reacción común no es mejor y se trata del morbo suscitado por la transmisión "en el lugar de de los hechos" y con lujo de detalles de cada caso criminal. Las descripciones de los reporteros, que hacen su trabajo, son complementadas con comentarios sarcásticos, otros que pretenden ser "chistosos" y la chismografía banal que evidencian la popularidad de la nota roja tanto como su atractivo comercial y político.
Las autoridades favorecen esta peligrosa deshumanización. Ahora describen con lujo de detalles cómo fue asesinada "Panterita", identifican al criminal y aderezan el bocado informativo con entrevistas que están dispuestas a conceder cuando se las pidan.
Mas si se trata de un ser humano asesinado (ejecutado) el silencio es la reacción oficial. Poco se dice al respecto y si algo se sabe de esos casos es por los medios de comunicación y en especial por las redes sociales.
El boletín policiaco sólo es para presumir logros o justificar asesinatos de presuntos delincuentes a manos de los policías. De los más de 20 ejecuciones que se han registrado este mes de enero en Cajeme, como en los meses y años precedentes, la información oficial es escasa y casi siempre conlleva la criminalización de la víctima.
Así va evolucionando nuestra sociedad regional, hacia la indiferencia por las vidas humanas que elimina la violencia criminal. Y eso a todos nos convierte en cómplices.