El pasado 9 de octubre Martín Niebla se llevó una sorpresa mayúscula: Al revisar su estado de cuenta bancario supo que no tenía ni un cinco de los casi 275 mil pesos que había ahorrado.
De inmediato ingresó a la sucursal del HSBC en calle Miguel Alemán y Zaragoza, donde había abierto la cuenta, y pidió una explicación al gerente.
Enseguida le imprimieron los movimientos recientes y aparecían siete transferencias consecutivas a otra cuenta, hechas en unos cuantos minutos y que sumaban la cantidad sustraída, los ahorros de muchos años de trabajo.
Era evidente que había sido víctima de un hacker o "pirata de internet", quien había ingresado al sistema del banco para transferir de la cuenta de Martín a otra aún no identificada.
Como era obligado, él exigió al HSBC le restituyeran su dinero pues al fin y al cabo el fraude ocurrió en el sistema del banco, pero se topó con la negativa de los funcionarios quienes le hicieron saber de manera tajante que no se le repondría nada de los perdido.
Por más que demostró que él no tuvo ninguna injerencia pues el golpe fue contra el sistema informático, el banco se sostuvo en rechazar cualquier responsabilidad que lo obligara a ceder ante la justa petición de su cliente.
Tras la negativa del HSBC, acudió a la Condusef (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros) donde justificaron la postura del banco y le reiteraron que no recuperaría ni un cinco de lo perdido.
La misma suerte tuvo cuando acudió a las autoridades para que obligaran al HSBC a pagar.
Está demostrado que él no hizo ninguna transferencia, no aparece grabado en las cámaras de videovigilancia de los cajeros automáticos.
Y lo peor de todo, señala Martín, "es que ni siquiera informan hacia qué cuenta se hicieron las transferencias de mi dinero, quién pudo haber sido el beneficiario".
Martín Niebla y su familia hicieron un plantó de protesta en el exterior de la sucursal bancaria donde abrió su cuenta y depositó sus ahorros.
Al exponer él su caso, algunas personas que estaban alrededor mencionaron casos donde ellas o algún conocido fueron víctimas del mismo fraude bancario a través de Internet. Y en cada caso, las instituciones bancarias, la Condusef y las autoridades se hizo responsable.
Está el caso de Héctor, un joven que había acumulado ahorros para sus estudios universitarios, y un día que quiso revisó a través de Internet su estado de cuenta "sentí algo raro... volvía a ingresar a la cuenta y ya estaba en ceros... con el primer movimiento hackearon el sistema del banco y me quitaron mi dinero...".
Son varios testimonios y en todos las víctimas no reciben ninguna compensación del banco, ni un respaldo de la Condusef o de las autoridades.
Los usuarios de la banca mexicana están indefensos ante estos delitos cada vez más comunes y muchos, como Martín, están expuestos a perder en un momento todos sus ahorros.