Antes de presumir helicópteros, las autoridades de seguridad pública en Sonora deberían equipar con la tecnología necesaria a los elementos policiacos para que éstos puedan combatir con efectividad a la delincuencia, afirmó Abel Murrieta Gutiérrez.
El exprocurador del Estado, reconocido por su experiencia en el ámbito judicial y de seguridad, criticó el desmantelamiento de herramientas tecnológicas que habían sido muy útiles para las labores de la policía sonorense.
Mencionó como ejemplo el ordenamiento que se tenía de expedientes delictivos archivados con códigos de barra para facilitar la investigación y resolución de casos.
Después esos archivos empezaron a utililzars en forma arbitraria y con desaseo, lo que impidió su funcionalidad, añadió.
"Teníamos además un banco de huellas digitales e imágenes que nos permitían encontrar con responsables de los delitos; por ejemplo, una mujer víctima de violencia de género reconoció en su agresor un tatuaje que al describirlo ante las autoridades permitió localizar de inmediato al delincuente y procesarlo", mencionó.
Murrieta mencionó el caso de una comandante judicial destacada en Cajeme y quien portaba 4 teléfonos inteligentes o smart phones en los que tenía bancos de datos como registro de placas, huellas digitales y otros básicos para identificar y detener a un sospechoso de manera inemdiata.
"Lo hizo tan bien la comandante que poco después fue víctima de un atentado donde perdió un ojo y debió retirarse del servicio", comentó.
Ahora los agentes realizan su labor sin el apoyo tecnológico indispensable y eso hace más difícil tener buenos resultados, afirmó.
Murrieta Gutiérrez rechazó la confiabilidad de instrumentos como el Semáforo Delictivo "donde son las propias autoridades las que entregan los datos y tienden a ponerlos a su favor".
Asimismo criticó el empleo de argumentos dudosos como informar que los delitos han bajado en un sector, por ejemplo en el robo de autos.
"Y cuando les preguntas ¿detuviste a los delincuentes? La respuesta es negativa. Para empezar una baja momentánea de índices delictivos no marca tendencia, y considerarlo así es como estar a expensas de la voluntad de los delincuentes que un día deciden no cometer delitos".