“Es que (los regidores) no estamos pintados, por qué lo defienden tanto (al contralor)”, expresa con molestia la regidora Alma Aurora Preciado tras abandonar la reunión de la Comisión de Anticorrupción, donde se abordó el desempeño del funcionario José Guerra Beltrán.
Frente a ella se encuentra la regidora Graciela Armenta, presidente de la citada Comisión, que ante la pregunta apenas esboza una respuesta políticamente correcta hacia sus homólogos de Morena y PT, que nuevamente defendieron a ultranza al titular de la Contraloría.
Minutos antes, el regidor Rosendo Arrayales daba sus argumentos para convencerlos que el Contralor debe ser removido por no cumplir con su funciones -caso celdas municipales y jueces calificadores- las regidoras Carmina Islas y Guadalupe Ochoa unían fuerzas para dilatar el proceso.
De ese agarre que se prolonga y de pronto se torna hasta personal, la regidora de Movimiento Ciudadano se dirige al par de reporteros que observan la escena para solicitarles que “por respeto a la reunión” no se hicieran públicas la diferencia de posturas.
La ocurrencia sorprende a algunos regidores, a sabiendas de que la regidora naranja muchas veces se convierte en la corresponsal del medio del cual un hermano suyo es dueño y ahora resulta que intenta condicionar la cobertura a cambio de tener acceso a un acto de interés público.
El zarandeo sobre la reputación de Guerra Beltrán termina, pues los regidores al fin llegan a un acuerdo. Citarán nuevamente al funcionario para que solvente las inconsistencias que señalan que tiene el informe trimestral que entregó la pasada sesión de Cabildo.
Y a partir de ahí, con el auxilio de abogados, se elaborará un dictamen para determinar cuáles son las posibles anomalías en las que incurre el contralor José Guerra y si procede, proponer la revocación del acuerdo de Cabildo donde se aprobó su nombramiento.
“No es otra oportunidad”, alega la regidora Ana María Castro Monzón a la inquietud de Rosendo y Alma Aurora, “sino que entregue la información que le falta al informe y nos explique porque está incompleto”. Por cierto, solo 2 de 9 ediles cumplieron con el análisis del documento.
Por lo visto algunos los regidores ya no faltan como antes, pero sigue la mediocridad en el debate y de ahí los resultados. Quizás vienen tiempos mejores para el Cabildo, toda vez que hace días sus miembros iniciaron un diplomado en administración pública.
Mientras tanto, ya andan tras un callejón para hacerles su mural, ya que tanto el alcalde Mariscal, contralor y algunos regidores francamente son todo un óleo a la simulación de la responsabilidad. Pudiera ser el Argentina que pasa por las oficinas centrales del Oomapasc.
No solo por la cercanía a palacio sino que le queda como “anillo al dedo” por el caso North Collect, digo, ya que estamos con el tema de la simulación, esa conducta muy mexicana de la que no se salva ningún partido aunque presuman que “juntos harán historia”.