La reparación de las fugas de agua, hundimientos, rompimiento de tuberías y en general todas las averías de la red hidráulica que a diario reporta la población requiere cuando menos una inversión de 300 millones de pesos, afirma Roberto Gamboa, director general del Oomapasc.
Es una cifra demasiado elevada, inalcanzable para las maltrechas finanzas del Organismo por lo que muchas de esas averías que ya tienen harta a una parte de la población continuarán allí, en espera de tiempos mejores.
Si esa cantidad es inalcanzable, mucho más son los casi 4 mil millones de pesos que, según Gamboa, se necesitarían para restaurar la red hidráulica en su totalidad como demanda el crecimiento de la ciudad.
Esta es la realidad que vive hoy el Organismo Operador Municipal del Agua Potable de Cajeme.
La reconocida capacidad profesiona de Gamboa y su honestidad no son suficientes para sacar al Oomapasc del hoyo donde lo fueron metiendo sus anteriores directivos desde el 2011 hasta el 2018.
Como tampoco son suficientes las estrategias que hoy se aplican para incrementar la recaudación y las gestiones reiteradas del alcalde Sergio P. Mariscal para obtener apoyos federales que permitan sortear la crisis.
Estrategias de éxito relativo, como lo dejan ver las palabras de Gamboa:
"En lo que va de este año hemos tenido una respuesta poco significativa respecto a lo que queremos lograr, aunque mensualmente hemos recaudado un promedio de 2 millones de pesos más de lo que se recaudó el año pasado".
"Sin embargo esto es muy poco comparado con lo que necesitamos recaudar por cartera vencida".
Un nuevo intento, a partir de enero se financia la deuda de los usuarios ofreciéndoles planes de hasta 10 años para pagar con cero intereses.
Y si de plano tampoco se recauda lo necesario, aplicarán la solución que por riesgo político nadie ha querido aplicar: El corte indiscriminado del suministro de agua a los morosos, con excepción de los grupos sociales más vulnerables, comenta Gamboa.
"Vamos a promover mucho más los cortes domésticos y comerciales porque el Organismo no tiene los recursos suficientes para dar el servicio que la población demanda".
Tal es la crítica situación financiera que heredaron las pasadas administracions a la actual.
Y pese al daño hecho al Oomapasc, que algunos consideran fue intencional -propiciar su quiebra para vender-, la decisión política ha sido no tocar ni con el pétalo de una investigación a los funcionarios que antecedieron a la actual administración.
Así, entre buenas intenciones y esfuerzos denodados, el Oomapasc se sostiene con alfileres, la deuda sigue creciendo, en particular con proveedores y contratistas actuales, mientras que las sospechas de corrupción continúan rondando alrededor de algunos nombres.
En medio de la tormenta el director general Roberto Gamboa pide comprensión, trata de calmar los ánimos de tantos habitantes que claman por el arreglo del desperfecto cercano a sus casas.
"Les pido que no se desesperen, hacemos todo el esfuerzo por atender las demandas, si tuviéramos más recursos contrataríamos más empresas externas pero el recurso está limitado y eso nos obliga a atender lo prioritario.
"Todo es urgente pero en la medida que nos hagan llegar sus reportes, los ponemos en la lista de espera".