A finales de los años años cincuenta y hasta mediados de los setentas, uno de los grandes sueños y ambiciones de los jóvenes que terminaban la educación secundaria, era ingresar al Instituto Tecnológico de Sonora, Institución educativa que por muchos años fue la máxima casa de estudios de Cajeme.
Esta institución educativa se logró gracias al esfuerzo de un gran número de ciudadanos cajemenses, que contribuyeron en forma desinteresada con su tiempo, dinero y esfuerzo para su creación.
Para el nivel de preparatoria, en sus aulas estuvieron miles de alumnos y al frente de ellos inminentes maestros que brindaron su esfuerzo, su tiempo, su saber y en el que muchas ocasiones, su retribución o su pago venia de personas altruistas y su contribución a esta institución fue siempre anónima.
Fuera de sus aulas y extramuros, hubo un personaje que por variáis generaciones formó parte del conglomerado estudiantil y quizá parezca ridículo decirlo, lo cierto que hoy, a la distancia y allende el tiempo, muchos ex alumnos del ITSON que oscilan entre los cincuenta y setenta años lo llevan en sus recuerdos.
Su oficio o su actividad, fue el de hotdoquero, desarrollando esta por mucho tiempo en la calle Chihuahua, casi esquina con Rodolfo Elías Calles.
Hay quienes dicen que fue el mejor hodoquero de Cajeme.
Su nombre: Emeterio Estrada González, mejor conocido como don Eme, el Viejo M. que llegó a Ciudad Obregón, a finales de los cincuenta procedente de Nayarit, donde nació el 3 de marzo de 1931.
Durante muchos años, don Eme fue parte de la familia estudiantil del ITSON, esto lo avalaba el ser considerado invitado especial en todos los festejos de este gremio, como el día del estudiante y las posadas decembrinas, fiestas que se llevaban a cabo en los elegantes salones del Club, Campestre.
Siendo que la mayor parte del estudiantado, terminando su prepa tenía que emigrar a varias partes del país para cursar una licenciatura, era parte obligada que al estar de vuelta en la ciudad por motivos de vacaciones, se presentaran a saludar a Emeterio y estar al tanto de los sucesos habidos en sus meses de ausencia.
Eme fue un emprendedor, un hombre dador de amistad, que llevaba siempre consigo un escudo, este escudo consistía en una eterna sonrisa en sus labios.
Yo fui parte de la última generación del ITSON como preparatoria y me considero parte de los miles de amigos que cosecho. Fui su colaborador honorario durante mucho tiempo, pues tenía como misión, antes entrar a clases de las siete de la mañana, aviandarle de los insumos para preparar los hot dog, para esto me prestaba su “veintiochona”, una bicicleta cóndor, negra.
Deben de ser relativamente pocos los estudiantes del ITSON, que al menos en alguna ocasión no comieron de fiado con don EME. Como sistema de registro contable, el viejo EME usaba una libretita negra en el bolso de la camisa y como respaldo, en la pared del edificio que le servía de sombra para su negocio, esta estaba tapiada con mosaicos de mármol de cinco por veinte centímetros y ahí, públicamente estaban los nombres de sus deudores, los que comían de fiado, representados estos por rayitas, cada una de ellas significaba un hot dogs, que comúnmente se liquidaban cada lunes.
Lo curioso de esto, es que ninguno de los que estaban ahí apuntados, alteraba su contenido. Había una confianza mutua.
Según su decir, este sistema contable no le fallaba.
Lo más probable es que esto haya sido cierto, pues muestra de esto y según se data en los archivos del periódico Diario del Yaqui, por los días que Manlio Fabio Beltrones Rivera, anduvo haciendo campaña buscando la gubernatura del estado de Sonora, acudió con él para solicitar su voto, en ese momento don EME sacó de la bolsa de su camisa la vieja y carcomida libreta de apuntes y le dice: Candidato, que bueno que vino, porque según mis cuentas me debes siete hot dogs, desde cuando estabas en la prepa.
Según la nota periodística, Manlio, sonriendo le contesta: EME, en cuanto llegue a la Gubernatura, ten la seguridad de que te los pago.
No se sabe, si ya siendo gobernador, Manlio Fabio regresó a liquidar el adeudo que don Eme le reclamó.
Lo más probable es que esto haya sido una broma estudiantil del viejo Eme , en la que Manlio Fabio “ le siguió el rollo”.
Pero el mismo Eme contaba entre broma y broma y siempre con la sonrisa en los labios, que había muchos que le habían quedado a deber, en esta lista que mencionaba figuraban entre otros, el Indio Mario Saucedo Gómez, Filiberto Alfaro Cazares, Alfredo García Chávez; el “Rolas”, Fidel Antonio Covarrubias, Cándido Pérez; el “Pato “.Miguel Ángel García Serrano y el Ronco” Miguel Ángel Murillo Aizpuru.
Don Eme murió el 13 de Julio del 2015. No sé si los registros contables aun estén inscritos en los mosaicos de esa pared, o los “viejos” deudores le hayan finiquitado sus pasivos.