El taxi-dron, otro paso al futuro
Eduardo Torreblanca / El Financiero
Martes 12 de Enero de 2016

Es un sueño que tienen una terna de mexicanos a la que pertenece Gustavo Montalvo. La empresa se llama Skynetwork.

Gustavo es  ingeniero mecánico con tres maestías: en filosofía, en historia y una tercera en historia del pensamiento humano. Este proyecto está relativamente cerca de hacer posible que en la ciudad de México o en alguna otra ciudad de las que presentan en el país congestionamientos viales los drones sean la solución para el traslado de seres humanos.

Como pedir un Uber pero aéreo. En segundos recibiría usted el lugar al que tiene que dirigirse para abordar el dron. Deberá ser un lugar que garantice un “claro” de 20 metros cuadrados.

Ahí abordará el aparato que no tendrá conductor porque estará anticipadamente programado para llevarlo por la línea recta entre el lugar en donde aborde y su destino que deberá garantizar otro “claro” de 20 metros cuadrados. Al estilo de los Sepersónicos. Si usted cuenta con más de 45 años comprenderá a lo que nos referimos.

Es un sueño que sólo un loco puede concretarlo. De hecho el proyecto va a un 45 por ciento de conseguirse luego de tres años de intenso trabajo en los que ya una computadora afirma que “esa cosa”, el prototipo en el que se trabaja, sí volará y será capaz de cumplir con su objetivo.

Otros locos en Nueva Zelanda ya consiguieron un prototipo que marca los parámetros a los que deberá sujetarse esa nave que viaje por el cielo llevando pasajeros en su interior. El proyecto de los mexicanos cuenta con sensibles ventajas con respecto a su posible competencia Neozelandesa.

Aficionado a la escalada, Gustavo Montalvo conquistó varias de las 14 alturas más destacadas a nivel mundial. Comprendió que su vida estaría vinculada con las alturas, pero en ese entonces no concibió un dron capaz de llevar a un ser humano en ciudades de alto congestionamiento vial. Eso lo pensó después de tener que recorrer en automóvil menos de un kilómetro en más de 90 minutos por las calles de la ciudad de México.

Antes de esto, años antes, aprendió a volar en parapente acumulando a la fecha más de 300 horas de vuelo.

Por cada kilómetro que puede subir en altura le garantiza otros tres kilómetros de avance en su destino. Esto por supuesto nada tiene que ver con el dron, ya que el aparato sería capaz de generar su propio impulso para dirigirse a sus destinos.

Es un aparato que no pesará más de 20 kilogramos manufacturado con plásticos sofisticados. Su prototipo será más ligero que el que ya se consiguió en Nueva Zelanda, con una eficiencia que demandará de menos caballaje para despegar y trasladarse.

Ya tienen determinados tres modelos: Condor, para uso de una persona de entre 90 y 120 kilogramos; Quetzal, para varios pasajeros y potencial de carga hasta de 350 kilogramos; y la tercera opción no tiene nombre aún pero será para carga ligera de hasta 50 kilogramos.

A la fecha tienen ya elaborados 580 prototipos virtuales que las computadoras dicen que sí volarán y las características que ofrecerán a los fabricantes entre los cuales está la eficiencia energética: será 25 por ciento más “caro” que lo que gasta un Tsuru. Eso implica que por kilómetro recorrido requerirá una inversión energética de dos pesos.

En el apoyo de esta iniciativa están involucrados tanto el Inadem como Conacyt. La inversión que requieren es de un millón 200 mil dólares para tener el prototipo funcional de 13 millones de dólares para estar listos para la producción en serie.

Para comunicarse con esta empresa al 5532 001473 o al correo teycafe@yahoo.com

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