Los olvidados de Cajeme
Germán Osuna Cruz
Lunes 04 de Febrero de 2008
Hornos, Cajeme.- Varias familias sobreviven en un rincón de la laguna encantada, a un lugar donde únicamente se puede llegar en lancha, increíblemente dentro del corazón del Municipio de Cajeme.

Aquí no hay servicios públicos, ni luz, ni agua, ni drenaje, ni teléfono, ni televisión, los celulares no tienen señal, y no hay ningún camino de acceso al lugar, sobreviven gracias a la voluntad divina, tan cerca del cielo, tan lejos de las autoridades.

A solo 10 kilómetros de la comunidad de Hornos, a orillas de la Laguna Encantada, primero tienes que cruzar el puente de Dique 10, enseguida solicitar permiso en tres ranchos, para cruzar y llegar hasta donde puedas estacionar tu automóvil.

Enseguida viene lo bueno, un cruce a pie por entre el monte, evitando espinarte con la maleza, las choyas y rogando no encontrarte con ningún animal salvaje ó ponzoñozo, sería fatal, no hay salida, lo tupido del monte es una trampa.

De pronto siento un aleteo fuerte sobre mi cabeza a escasos centímetros, la sangre se me congela, es de noche, antes de voltear advierto que es un animal grande, el miedo me invade, se me cruzan imágenes dantescas como el chupacabras, una gárgola, un vampiro -la imaginación, el miedo, el lugar, juntos son dinamita-; luego recobró el aliento, cuando volteo hacia arriba, observo que se trata de una garza que se despertó por nuestro alboroto y nuestros tropiezos con las ramas.

Los guías Juan Ubaldo, Víctor y Manuel se burlan, pero es una risa nerviosa, también ellos se sobresaltaron y no hay para donde correr, el monte es muy denso en esta parte, no puedes correr, tienen que ir paso a paso, estás atrapado entre ramas y espinas.

Al llegar a la orilla de la Llaguna Encantada nos esperaba "el Indio", en su lancha, bastante gastada con los años, mientras advierto otra canoa a orillas del agua, que por su aspecto, está moribunda, ya lleva mucho tiempo transportando a estos cajemenses olvidados de Dios y de las autoridades.

Mientras recorríamos el agua sobre la lancha, me invadía el misterioso magnetismo de la Laguna Encantada, donde se tejen cientos de historias mágicas, escenario que ha sido testigo de tragedias, donde muchos visitantes han perdido la vida, prácticamente se los ha tragado el fondo, luego los expulsa sin vida. Por encima de la superficie se aprecia una tranquilidad que te impresiona, mientras aprecias las ramas de árboles hundidos en el agua, en donde anidan cientos de garzas, acompañadas de curiosos "queleles".

Este lugar no ha sido ajeno a Hollywood, hace tres años filmaron la película "Cocodrilo"; el ambiente fue propicio para desarrollar el guión.

En la “isla”

Luego de un trayecto de 20 minutos en lancha, llegamos al campamento donde viven varias familias que sobreviven principalmente de la pesca, tilapia ó lobina, el alimento principal de estos habitantes.

"Estamos encerrados, los dueños de los otros ranchos que son originarios de Hornos, no tienen cercados, no nos permiten cruzar por sus terrenos, es por ello que el único acceso que tenemos es en lancha", explica Rafaela García Cuamea, mientras atiza los leños para hervir el agua del café.

Doña María Cuamea López dice:

"Nosotros somos originarios de Hornos, tenemos 29 años viviendo en este lugar, aquí no llegan los políticos, ni sus beneficios, ni siquiera sus promesas, estamos a la buena de Dios, de hecho somos hasta parientes del cantante Sergio Vega, pero para nosotros es muy difícil seguir viviendo aquí, pero son nuestros hogares, cuando se nos enferma alguien no tenemos la manera de salir. Hace poco se enfermó mi hija que trabajaba de vigilante en Tijuana, allá no comía y se enfermó de anemia y aquí se nos empeoró, fue toda una odisea trasladarla a que recibiera servicio médico, lo único que pedimos a las autoridades que nos ayuden a convencer a los rancheros, que nos permitan cruzar por sus ranchos, ya que nos tienen cercados".

Nos retiramos del lugar ya entrada la noche, una jauría de perros se mantuvo vigilante de nuestra visita.

Regresamos en busca de nuestro automóvil, el regreso fue otra aventura, sobre todo que nos perdimos durante un buen tiempo en las misteriosa orilla de la laguna encantada, en un rincón de Cajeme en el cual no llegan los beneficios del Gobierno a pesar que está dentro del municipio, en donde manda únicamente la voluntad de Dios.

Donde viven los olvidados.
 
 

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