Evo Morales y los Golpes de Estado
Raúl Héctor Campa García
Jueves 21 de Novimiebre de 2019

En la historia política de América Latina, existe una larga relación de Golpes de Estado, seguidos por dictaduras. Independientemente, de los que se han presentado en otras latitudes; por ejemplo, en - Irak –Sadam Hussein gobernó por 23 años, - Libia- Muammar Gadafi o Kadhafi gobernó 42 años. Estos dos últimos al derrocarlos, tuvieron vejaciones por parte de las turbas inconformes ante sus dictaduras, o azuzados por sus contrarios políticos, antes de aplicarles la pena de muerte. 

Ejemplos en América Latina: Fidel Castro, en Cuba, con su revolución Socialista, dio “golpe de estado” con su ejército de guerrilleros, y derrocó al dictador Fulgencio Batista, que también accedió al poder con otro golpe a su antecesor; asumiéndose Batista, como “revolucionario”. 

La dinastía de los Somoza (Anastasio Somoza García –padre-, sus hijos Luís y luego Anastasio Somoza Debayle), des-gobernaron por 42 años a Nicaragua, convirtieron –Somoza García- la GUARDIA NACIONAL, en un cuerpo policial a su servicio personal y familiar; cometiendo múltiples masacres; entre los asesinatos más conocidos, fueron los del Revolucionario Augusto César Sandino y del periodista Pedro Joaquín Chamorro. Esta dinastía fue derrocada por la guerrilla Sandinista. Al triunfo del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional); se hizo cargo del País, La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (1979-1984), que coordinaba el entonces revolucionario y ahora dictador Daniel Ortega Saavedra, que después gobernó de 1984 a 1990, desde ésta fecha lo sucedió Violeta de Chamorro hasta 1997, turnándose otros presidente más, hasta el 2007 que de nuevo vuelve a retomar la presidencia el dictador Daniel Ortega hasta la actualidad, y su esposa últimamente funge (finge) como vicepresidente (nepotismo rampante… menos en México…también, dijo el teporochito), que culminará el 2022  (si es que no lo derrocan antes). Así, entre otros más, podremos irnos hasta el Chavismo en Venezuela, cuando Hugo Chávez, en 1992, quiso derrocar al Presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, en un fallido golpe de estado. Lo tuvieron preso y en 1996 el Presidente Rafael Caldera le concedió el indulto. En 1998 Chávez, gana la presidencia con amplio margen, modifica la Constitución “ad hoc” para reelegirse o “competir indeterminadamente”, en el 2000 (también contra él, hubo un fallido golpe de estado), hizo un referéndum el 2004, se reeligió el 2006-2012 hasta su muerte del 2013. Prácticamente heredo el poder a “su hijo putativo político” (no es grosería), Nicolás (in) Maduro, que gobierna hasta la fecha a la fragmentada, polarizada y golpeada Venezuela. En Panamá, en 1968, Omar Torrijos llegó al poder por un golpe de estado contra el Presidente Arnulfo Arias. En Chile el primer presidente marxista, Dr. Salvador Allende, que llegó al poder por la vía democrática en América Latina (1970), fue derrocado en 1973, con un golpe de estado, el famoso Pinochetazo. La dinastía dictatorial de los Duvalier (papá doc e hijo) en Haiti. Fue derrocado el hijo, Jean Claude, por un golpe de estado, después de más de 15 años de gobernar terroríficamente este país. 

En México, el presidente Ignacio Comonfort (1855-1858), organizó su propio golpe de estado, solicitando la ayuda de Juárez quien se había declarado neutro ante el conflicto eterno -hasta la fecha- entre los liberales y conservadores; conflicto causado irónicamente por la ley cuyas bases, Juárez ayudó asentar. El Benemérito, también pensó darle realmente un golpe de estado en contubernio con Zuloaga. Pero ya Comonfort, había sido desconocido por ambos bandos y se nombró a Benito Juárez Presidente sustituto, con apego a la Constitución (1857), al dimitir Comonfort en 1858.Esto lo salvo de pasar a la historia, como otro golpista más. Pero Félix María Zuloaga, apoyado por el clero y conservadores, se proclamó Presidente -me canso ganso: a “evo” yo también quiero, tal vez dijo-, que ocasionó la Guerra de los Tres Años. En ese mismo año (1958), el astuto y bribón Antonio López de Santa Anna, apoyado por sus paisanos veracruzanos, intentó darle un golpe de estado a Juárez, que fue impedido por la armada de los Estados Unidos, “se peló”, Santa Anna … a Cuba; se le frustró la novena ocasión de ser presidente a la “alteza serenísima e hijo…de jarocho”. Durante la invasión francesa en 1961, el presidente Juárez, gobernó en forma itinerante, en varios Estados de la República. Puesto que, en esas mismas fechas del gobierno juarista, a la vez “gobiernan” los del segundo Imperio mexicano (el primero fue el de Iturbide), presidido por el invasor Fernando Maximiliano de Habsburgo (1864-1867). Juárez gobernó hasta el día de su muerte en 1872, 14 años, menos unos meses, en que en ese tiempo de 1859 fue presidente Miguel Miramón. A Juárez se le deben muchas frases célebres, una de ellas, para realizar su plan educativo fue: “necesitamos maestros, no soldados” dio de baja a 600,000 militares. Nuestro actual Presidente AMLO, por su admiración a Benito Juárez, parodió la frase aquella, con: “abrazos no balazos”. Aquello, ocasionó que se le voltearan parte de los militares, entre ellos, Porfirio Díaz; que en un inició apoyo al Presidente Juárez contra los franceses y traidores mexicanos y de otros intentos golpistas (entre 1868 y 1871). Díaz, intentó también acciones golpistas, contra Juárez, con la bandera de la “No reelección” en su Plan de la Noria en 1871, para impedir que Juárez contendiera en una nueva reelección, contra él y Lerdo de Tejada. Los golpistas le hicieron al gobierno “lo que el viento a Juárez”, pero como él, lo intentaron. “Si Juárez no hubiera muerto, todavía viviría”. Pero murió en 1872. Sebastián Lerdo de Tejeda, gana la presidencia por el periodo 1872-1876, pero la persistencia de Porfirio, de acceder al poder, después de un “impase” de 5 años de descanso en su Hacienda en Veracruz, llegó a la presidencia en 1876-1880 (su primer periodo). Manuel González Flores ocupa la Presidencia en 1880-1884. Porfirio Díaz Morí se reelige por primera vez, en 1884 y otras posteriores, hasta su exilio a Francia en 1911. El porfiriáto duro 31 años (27 continuos), hasta que el Partido Anti-reeleccionista con Francisco I. Madero asume la Presidencia, pero no estuvo exento de connatos golpistas, entre ellos el intento de Emiliano Zapata (a quien Madero apreciaba sinceramente), con El Plan de Ayala (28 de noviembre 1911) firmado por Zapata; acusaba de traición a Madero, por incumplimiento a los campesinos en el reparto agrario. Venustiano Carranza, quizás pensó en lo mismo, no era muy allegado a Madero (se hizo hipócritamente maderista). El bonachón de Madero, quería la reconciliación del País, de las diferentes “corrientes revolucionarias”, sin escuchar consejos, como los de su hermano Gustavo y los de Pancho Villa, “Sr. Presidente hay que darles cuello a los porfiristas, si no, ellos nos los darán”. No entendió Madero e incorporó en su gabinete al “mafufo chacal” Victoriano Huerta, que siempre traicionó a Madero. En La Decena Trágica (que inicio el 9 y terminó el 19 de febrero de 1913), después de 10 días de combates entre los traidores huertistas, contra los maderistas; el 19 de febrero, torturan y asesinan a Gustavo Madero, y hacen renunciar a Fco. I. Madero y a José María Pino Suárez, 3 días después, cuando lo llevaban presos a Lecumberri, los asesinan. Asume el poder Huerta, lo derroca Venustiano Carranza. Después los asesinatos por el poder se continúan. Y como dice el corrido de Traiciones Políticas: “… a Carranza lo mataron para subir a Obregón. … Obregón le dijo a Calles (Plutarco, así se llamaba), por el bien de la nación, nos haremos los compadres, viva la revolución…” (Conjunto Norteño: El Palomo y el Gorrión). ¿Quién mató a Obregón? …Calles...ese.

En Bolivia, Evo Morales Ayma, dimitió el pasado 11 de noviembre, a la Presidencia después de un poco más de 13 años en el poder. El expresidente, descendientes de los pobladores originales de Bolivia, de la etnia aymara, gobernó de 2006 al 2019. Anteriormente fue 8 años Diputado y líder sindical de los productores de hoja de coca. Cambió, como otros dictadores, la Constitución del País, para reelegirse, perdió una votación para la revocación del mandato y le valió “madere… dijo Catón, siguió gobernando a Bolivia.

Aunque fue, como todo aspirante a dictador un reformista y más o menos gobernó bien al País; uno de sus mejores logros fue disminuir la pobreza extrema del aprox. 36 % en un 16 %, los hizo menos pobres. Su pecado fue, querer seguir en el poder. Su popularidad ya no era tan alta, que cuando llego por primera vez a la presidencia, dejando, como todo gobierno tendiente al totalitarismo, una ciudadanía polarizada. Dimitió a sugerencia de los altos mandos militares. Por definición, fue un golpe de Estado: “Es un acto llevado a cabo por parte de órganos del mismo Estado. Los autores más frecuentes son los titulares de un sector clave de la burocracia estatal: los jefes militares. Su objeto es deponer al gobierno en funciones, para reemplazarlo por otro y cambiar el rumbo de las políticas en curso. No es sinónimo de revolución política, aunque lo sea del derecho. Generalmente origina un incremento de la potencia represiva del Estado y produce un debilitamiento o anulación de las formas de agregación de la demanda política, por medio, por ejemplo, de la disolución de los partidos políticos”. Fuente :http://www.eumed.net/diccionario/definicion.php?dic=3&def=316 . Se asila, en México pero amenaza con: “pronto volveré con más fuerza y energía”. Reconoció que fue un golpe cívico – quizás el 50% o más de la ciudadanía no estaba con él-, golpe político –sus adversarios- y policial –dimisión pedida por militares.

Evo, que, “sobre aviso, no hay engaño”, salió a tiempo del su País, apapachado por el gobierno mexicano en base a la política de asilo y “casi besado” por él Canciller Marcelo Ebrad. En comparación con otros presidentes que pusieron resistencia, con sus seguidores, pero murieron en el Golpe Estado (por ejemplo, Allende). A Evo le fue bien. Aunque Evo culpa, entre otras causas, tal como dijo Juárez alguna vez, por su estigma “de ser indígena”.  No Sr. Morales y otros aspirantes a dictadores, fue su intención de querer perpetuarse en el poder. Pierden piso o como dicen en mi pueblo ¿el poder ingre? El poder aferra, a quien lo sustenta.

Sería muy extenso realizar una crónica de los golpes de estados en América Latina. Todos han tenido dos características muy significativas, entre otras: la intromisión de otras potencias, principalmente los Estados Unidos, Rusia y últimamente Cuba. La otra, es que los golpistas, levantan banderas de lucha con tintes “revolucionarios y pregonan el lema de No a la Reelección” y hacen reformas constitucionales y buenas obras (que es donde les sobra $$$). Llegando al poder olvidan sus propuestas de lucha y se reeligen en base a sus reformas y se vuelven dictadores, totalitariamente. Quizás se marean en el gran cuadro del poder, hasta que resbalan y se caen. En México, la dictadura perfecta, con que bautizó Vargas Llosa, a los gobiernos hegemónicos de un solo partido, después Lázaro Cárdenas (o desde Plutarco Elías Calles), quizás a blindado las acciones golpistas. Pero ahora con “la alternancia” del poder, con Partidos (múltiples) mimetizados a conveniencia en otros (ejemplo en MoReNa), y la polarización ciudadana, hay riesgo de estas acciones. Diría “un cristiano light”: Pájaro mariano inmaculado… o sea Ave María Purísima. Dios nos agarre confesados… a “EVO” … ¿no lo confesaron? 

raulhcampag@hotmail.com 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

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