Ex Libris
I.- Nuestro presidencialismo tiene su origen en las once veces que fue presidente Antonio López de Santa Anna, de 1855 a 1833; aunque más se fundamenta en Porfirio Díaz, presidente de 1884 a 1911, que continuaron de Victoriano Huerta a López Obrador –si solo permanece hasta 2024–. Empero, con sus 32 años como “señor presidente”,
Porfirio dejó el ejemplo a seguir por quienes desde Venustiano Carranza, con o sin fraude electoral, han estado en ese cargo con sus dosis de santaanismo y porfirismo; ya sean| priistas, panistas y morenistas. Y que funciona con autocracia y autoritarismo como hecho histórico, al margen y/o por encima de la legalidad constitucional. Son muchas las biografías que de Porfirio hay y que muestran sus dos etapas: desde su alta en el ejército, previa a su oposición a la dictadura de Santa Anna, en 1854; luego en 1857, ocupando la capital del país para la entrada de Benito Juárez. Hasta su ambición por el poder presidencial, previa participación en 1871 y en 1876 en los planes de la Noria y de Tuxtepec. Entre esas biografías, hay una de Alejandro Rosas, aun de fácil localización, que por su síntesis es un buen repaso del oaxaqueño que se apoderó del cargo para dejar su huella en todo el presidencialismo mexicano, hasta nuestros días.
II.- Bien vale recordar a este personaje, y esta minibiografía nos permite revisar la cosecha autoritaria que dejó como episodio histórico que no ha podido hacerse a un lado. Así que el autor ha logrado un repaso de lo que, nos recuerda Gabriel Zaid (Reforma: 26/VII/20), Renato Leduc escribió cuando: “don Porfirio era presidente. Tiempos ¡ay! tan iguales al presente”. Y vaya que se repite sexenio a sexenio desde entonces. En seis capítulos, una cronología y bibliografía, está la semblanza del dictador; su obra económicamente modernizadora, pero socialmente una desgracia, y sus logros culturales. Son catorce libros de esa bibliografía; todos valiosos para su consulta que ilustran Los años mozos, en la soledad de Oaxaca. Los años de la Reforma, la voz de la guerra, República Restaurada, tras la silla, la paz porfiriana, don Porfirio. El presidente Díaz abre las fronteras, la política exterior, el progreso material, un lugar entre las naciones, las entrañas del sistema. Monarquía con ropajes republicanos, ¿La dictadura necesaria?, la Corte. Final del sueño, doloroso despertar, el exilio.
III.- Con estos temas el autor nos presenta al Porfirio que, obviamente, desprecia la democracia para justificar su autocracia con algunos filos limados en lo que después ha sido el autoritarismo presidencial. Son 130 páginas para de una sentada leerlo. Y en sus cuartillas está la vida de ese doble Porfirio que puede sintetizarse en el Porfirio a pesar de todo por un desdoblamiento de su personalidad: el militar y político. Éste es un libro que permite visualizar a los dos porfirios y hacerlo blanco de la crítica por su antidemocracia y su patriotismo antirrepublicano. Cuando se decide a manifestar que los mexicanos están ya preparados para las elecciones, la Revolución de 1910 está naciendo en Cananea y Río Blanco, en los campesinos esclavizados, los obreros explotados y una clase media que produjo a Madero, a los Maderos, a los Zapata, a los Villa, para echarlo del poder al que se mantenía enraizado. Como ahora, cada seis años, lo hacen sus herederos en el trono presidencial. Bien lograda esta biografía que aviva nuestra memoria sobre ese hecho.
Ficha bibliográfica
Alejandro Rosas. Porfirio Díaz. Planeta DeAgostini
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