Acamapixtli: Una escuela en el centro de la polémica
Sergio Anaya
Martes 19 de Octubre de 2021

Antes de que el vandalismo causara destrozos en la escuela primaria Acamapixtli, el plantel ya había sido escenario de dos episodios controvertidos donde los protagonistas fueron funcionarios de cuello blanco al servicio del gobierno estatal que encabezó Claudia Pavlovich.

El 1 de marzo de 2016 madres de familia cerraron la escuela en protesta por la falta de respuesta oficial ante el peligro de un brote infeccioso debido al deterioro de los baños y a varios casos de hepatitis detectados entre los alumnos.

El cierre fue sólo por cinco días "porque nuestros hijos no pueden seguir perdiendo clases", expresaron las madres.

 

Represión política

En abril del 2016 un grupo de maestros y padres de familia de la escuela fueron reprimidos por el gobierno de Claudia Pavlovich acusados de resistencia al arresto, usurpación de funciones, motín y asonada, un disfraz de palabras para ocultar el verdadero motivo: Eran activistas que luchaban contra la reforma educativa de Peña Nieto.

El maestro Valente Rentería y Miguel Murillo, presidente de la sociedad de padres de familia, fueron encarcelados en las celdas de la Procuraduría del Estado (PGJE).

También en otras ciudades de Sonora (Nogales, Guaymas, Navojoa y Huatabampo) se detuvo a los opositores de dicha reforma.

"Los sujetos que los arrestaron vestían de civiles, no se indentificaron y tardaron bastante en decirnos de qué se les acusaba, lo cual nos hace pensar que hubo una fabricación de delitos", denunció uno de los dirigentes.

En las escuelas donde se apoyaba al movimiento magisterial hubo intimidaciones por parte de la policía estatal, que tomaba fotos y amenazaba a docentes y a madres y padres de familia.

A Rentería y Murillo se les impuso una fianza de 50 mil pesos para dejarlos en libertad. Pero fue sin duda el apoyo de madres y padres de familia a los activistas lo que obligó al gobierno de Pavlovich a aflojar la cuerda.

 

Negocios dudosos

Al año siguiente, en enero del 2017, los padres de familia denunciaron el "gato por liebre" que quiso darles el Consejo Estatal de Concertación para la Obra Publica (Cecop) al cambiar medidas y el costo de la obra de construcción del tejabán instalado en el patio central.

En un evento solemne al que asistieron Manuel Bustamante Sandoval, titular del Cecop, y la diputada local Kiki Díaz Brown, madres y padres de familia se llevaron una ingrata sorpresa al escuchar que la obra sería más pequeña y más cara de lo previsto en un inicio.

Miguel Murillo Ledezma, expresidente de la sociedad de padres de familia, precisó que en proyecto inicial el tejabán tenía un costo de 533 mil pesos y medidas de 21 metros por 25 metros.

Ahora, dijo Murillo en esa ocasión, "nos anunciaron que el tejabán medirá nueve metros menos, aproximadamente, y costará el doble, 1 millón 44 mil pesos".

Ante esto, madres y padres de familia exigieron que se respetara el presupuesto inicial, que había sido hecho cuando el Cecop era coordinado por la administración municipal.

Murillo Ledezma dejó en claro que el recurso les fue gestionado por Kiki Díaz Brown y que de ésta y otras obras se haría cargo el hermano de la diputada, Reynaldo Díaz Brown.

"El nuevo costo está muy inflado y ahora platicaremos con empleados del Cecop para aclarar esto y que se regrese al presupuesto y las medidas anteriores", comentó.

La respuesta de Manuel Bustamante fue inmediata.

El titular de la Cecop aseguró que había diferencias sustanciales entre ambos proyectos, subrayando las ventajas técnicas, de durabilidad y sobre todo de seguridad, ventajas que justificaban el presupuesto asignado a la obra.

El proyecto anterior avalado por el Ayuntamiento hace varios meses era una techumbre unida por soldadura, con puntos de unión en toda la superficie y por lo tanto sujeta a corrosión debido al clima local. Era una obra de polín empatado que en pocos años corría incluso el riesgo de venirse abajo, como ocurrió hace dos años con el tejabán de un Cecytes, comentó Bustamante.

Después de esta advertencia se desvanecieron las protestas aunque entre varios miembros de la comunidad escolar persistió la desconfianza.

 

Ahora, un nuevo episodio han sido los robos y la destrucción vandálica de la infraestructura del plantel.

Y así la escuela primaria Acamapixtli, ubicada en la colonia Nueva Cajeme, es otra vez el centro de atención, aunque en forma diferente pues allí, dicen los del nuevo gobierno, empezará la reactivación de los planteles dañados durante esta etapa de pandemia.

 

 

 
 

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