Ayer debió haber dicho el Presidente quién fue seleccionado ya candidato de la oposición para “la grande”, pues lo sabe, dijo a los reporteros en la mañanera del lunes y prometió desembuchar en dos días más. Pero no lo hizo.
La raza reporteril pidió a gritos que lo dijera pero él contestó, más gritón aún, que no, no, no, no, no, y ni modo de darle tormento chino para que hablara. Calmada un tanto la reunión, cambió de tema para invitar a todo el mundo a la celebración de no recuerdo qué en el Zócalo y añadió que después les diría el nombre de quien ya escogieron Claudio X. González y demás poderosos.
Quizás alguno de sus asesores calculó una violación legal si se develan secretos de otros partidos, quizás correrían las sospechas de que hay espionaje de agentes de la Presidencia. El caso es que la expectación se apagó. Es muy vaga ahora la fecha para cumplir, y quizás cuando se anime, miles lo sabrán ya,
Mientras, son cada vez más los columnistas que publican que quien se sacó la rifa del tigre es Xóchitl Gálvez, aunque la mayoría de esos columnistas son los que siempre predicen y rara vez le atinan.
Por lo que toca a los precandidatos de MORENA, parece que los jefes del partido lo que miden es el grado de carisma que demuestran en su contacto con la gente pues no le entran a los grandes problemas de la República, la “carnita” que han de dejar para el que ande en campaña formal.
NEGOCIAZO, EL CONTRABANDO
Se les hace agua la boca a los funcionarios federales, del Presidente y el Secretario de Hacienda para abajo, cuando anuncian que pasan de un millón y medio los autos introducidos a México de contrabando, que han sido regularizados. Para no dejar a varios miles que faltan, ampliaron el término del programa a tres meses más.
Concluido ese lapso, y en el supuesto de que no autoricen una tercera ampliación, el acto de meter autos sin pagar los derechos previstos por la Ley, volverá a ser delito.
Mientras, los ayuntamientos recogen, encantados, montones de dinero para agua, pavimento y muchas otras obras públicas, que nunca hubieran podido realizar si no hubiera aduanales que dejan pasar el contrabando mediante una lana. Que se vaya a su tierra el contrabandista, que en buena hora se haya burlado de la Ley. Gracias a eso, vendrá el año próximo la amenaza de decomisar los carros chuecos, y no mucho después, la grata noticia de que el gobierno, conmovido con los que no tienen para comprarse un coche nuevo en las agencias que pagan impuestos, decretará otra regularización, y así, hasta que el cuerpo aguante.
Y que no haya simplones que se quejen de la corrupción.
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