A propósito de la muerte de uno de los últimos revolucionarios que quedaban en el mundo ( desconozco si aún queda uno más por ahí ) me viene a la mente que en más de tres ocasiones he pospuesto mi anhelado viaje a la tierra de uno de mis poetas y personajes favoritos, de talla universal, por cierto, como José Martí, a la bella Cuba.
En vida de mi colega y amigo Cesáreo Pándura ( castrista hasta la médula ) le propuse visitar juntos la isla y por una cosa u otra nunca pudimos concretar el viaje. Contigo, mi hermano, sería la única persona con la que iría, solía decirme el desaparecido periodista. Y traigo a cuento lo anterior a partir de que en el escaparate mundial que son los redes sociales, le han llovido al recientemente fallecido ex presidente cubano, toda suerte de críticas en las que resalta la palabra dictador y opresor de un pueblo.
Pero aquí el pero. Esas mismas redes en las que basta sumergirse tantito, sin necesidad de hacer el viaje hasta la isla, nos muestran, en cuestión de minutos la vida y el desempeño de claro oscuros, fallas y resultados que pudo haber tenido un hombre que, para empezar, logró desafiar a una de las más grandes potencias del orbe ( en lo económico y desarrollo industrial, según citaba el mismo Fidel, pero atrasada, años luz en materia de justicia social y solidaridad para con sus congéneres, la humanidad ) y sobrevivir, a punta de golpeteo y embargos económicos que jamás le hicieron desistir ni dar un solo paso hacia atrás en sus ideales y convicciones aunque con ello se llevara de paso a sus connacionales, sobrevivir, apuntábamos, ni más ni menos que a once presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica, además, agregaría yo, al deschavetado de Vicente Fox y al Empédocles de Felipe Calderón, acaso dos de los sexenios mexicanos de mayor crisis diplomática entre ambas naciones.
Sobre todo aquel triste episodio ocurrido en Monterrey en donde el matalote de Fox se exhibió y se arrastró como un triste monigote del entonces presidente George Bush, conocido como el “ Comes y te vas”, y que el mismo Castro Ruz se encargaría de exhibir en el desaparecido noticiero de López Dóriga.
Con todo y ese embargo, con todo el bloqueo de que sigue siendo objeto Cuba y que en estos tiempos Obama daba los primeros pasos hacia un posible destrabamiento, imposible dejar de reconocer en Castro lo mucho que hizo por su país en los 49 años que estuvo al frente de una revolución en la que él fue el más importante de los protagonistas, sobre todo en lo que tiene que ver en materia de salud, educación y deporte, amén de que Cuba es uno de los pocos países en donde además de la analfabetización, se ha erradicado también el problema de las drogas y la prostitución, “ sin dejar de admitir que por ahí deba de andar suelta alguna jinetera”, como habría reconocido el mismo Fidel. Todo esto, sin dejar de reconocer como se ha dicho por ahí, que no cualquiera tumba una dictadura con un puñado de hombres desafiando al imperio norteamericano.
Para poder hablar acerca del revolucionario más controvertido de la historia, me adentré en algunos de sus discursos y me gustó su reflexión acerca de la democracia que practican los Estados Unidos y algunos países de América Latina, entre estos, México y resumo en unas cuantas palabras su dicho;:“Yo no entiendo, no es posible entender una democracia en la que el pueblo es el que menos participa, por ser al que menos se le toma en cuenta y menos entiendo una democracia en la que se tengan que gastar algunos millones de pesos para tener que ser electos por el pueblo, cuando aquí en Cuba, lo más que se invierte es un pasaje de ida y vuelta para ir a votar”.
Y, finalmente, me quedo, también, con el dicho del rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers cuando precisa que la revolución cubana liderada por Fidel Castro, favoreció a que en América Latina surgiera un orgullo por la región, una identidad diferente que impactó en su literatura y en el boom de escritores latinoamericanos.
“ Y no es que Fidel Castro haya influido directamente en la literatura, pero a lo que si contribuye la revolución cubana con Fidel a la cabeza, es una identidad latinoamericana distinta, a una forma de orgullo que permitió florecieran mucho las letras. Fidel Castro fue el líder latinoamericano más importante del siglo XX”, concluyó el rector de la UNAM…Y por último, una verdad de a kilo; y ahora, quién le podrá hacer frente y decirle sus verdades al tal Trump..?....
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