Enunciado de moda en políticos progresistas y de otros que de la noche a la mañana dicen serlo, es el que señala el presidente Andrés Manuel López Obrador, para denominar la etapa histórica que inicia con su gobierno federal y que define como “La Cuarta Transformación”, entendiendo que la Primera Transformación es el proceso de Independencia del Imperio Español, la Segunda son las profundas reformas constitucionales impulsadas por Benito Juárez, que indiscutiblemente fortalecen al estado mexicano y la Tercera, la Revolución Mexicana para derrocar la dictadura de Porfirio Díaz, que no falta quien sostenga por diversas razones, que nunca concluyó.
El ánimo reformador de Andrés Manuel López Obrador, es de reconocerse, ha sido palpable en sus primeros 60 días de gobierno, pretender reivindicar los derechos básicos de todos los estratos sociales, es una tarea titánica, ya que los rezagos en materia económica, salud, educación y justicia, son impresionantes.
Es aquí donde cabe algunas preguntas:
¿Está preparado el pueblo mexicano para impulsar también, la ansiada y esperanzadora 4ª Transformación?
¿Las fallidas estrategias neo liberales de los gobiernos de Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, pueden revertirse?
¿Se cuenta con las estrategias y recursos técnicos para lograr las profundas transformaciones que se pretenden?
Se puede hacer en México política donde predomine la buena fe, la congruencia y la honestidad.?
El principal reto para la 4ª Transformación será cambiar la manera de hacer política en México, pues está llena de contrastes; ningún otro país tiene el ingenio, el oportunismo, el cinismo, la bipolaridad en los principios, el arribismo, el chapulineo...en fin, tenemos personajes políticos para todos los gustos y necesidades, incluso, hay pocos, pero los hay, combativos militantes de izquierda y derecha, que son fieles a sus principios doctrinarios.
"Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos" afirmaba el General Álvaro Obregón; Por su parte el Mexiquense Carlos Hank González, despectivamente refería "Político pobre, pobre político", " La moral, es un árbol que da moras" se burlaba el cacique Potosino Gonzalo N. Santos, el oportunismo lo describe claramente Fidel Velásquez cuando dice "El que se mueve, no sale en la foto", "La forma es fondo" con aires de intelectualidad, señalaba Jesús Reyes Heroles. En la voz popular se escucha decir, “Él que no tranza no avanza”, “Vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”, sin menospreciar el infaltable año de Hidalgo. Estas y más expresiones, reflejan las características típicas del quehacer político a la mexicana.
No basta la buena voluntad, la disposición, la capacidad y fortaleza de un buen presidente, debe acompañarse por un pueblo, que, a pesar de sus contrastes, demuestre estar dispuesto a transformarse, la primera señal en tal sentido la efectuó con descaro, el pasado 1º de julio, darle continuidad a esa rebeldía, es el principal reto de la necesaria, urgente 4ª Transformación.