La canción de José Alfredo Jiménez, tal vez sea agradable escucharle en el último rincón de una cantina. Al calor de una botella de vino. Pero da escalofrió pensar que así como en León Guanajuato, en Cajeme la vida no vale nada.
Avala lo anterior, los centenares de muertes dolosas habidas en cada uno de los últimos diez años. Como si la muerte tuviera permiso para abrazar a hombres, mujeres y niños y esto en cualquier hora del día, incluyendo a la madrugada, incluyendo cualquier sitio, entre estos las llamadas casas de Dios, las iglesias.
Pero que hay en Cajeme, que suenan tantos las balas y con las balas llega la muerte, o quizá mejor dicho que no hay en Cajeme para que suene tanto las balas y con ellas llegue la muerte.
Entre otras cosas dicen que ya no hay capacidad de asombro, que se ve a la muerte real, como ver la muerte ficticia. esa patrocinado por las mismas autoridades, patrocinado en telenovelas y películas y que hay quien es capaz de dejarse matar, para que tal vez les canten un corrido.
Las balas suenan de sur a norte, de este a oeste, es decir por todos los puntos cardinales-
Dios no lo quieras y el guarde la hora, pero puede ocurrir que un día, el menas pensado, podría alcanzar tu casa una de esas balas.
Por hay quienes dicen, que ya dijo el diputado que vienen a Cajeme a espantar la muerte.
Sin el temor a equivocarme, ya otras veces a base de ruegos, vinieron estos espantadores y salieron espantados.
Por fecha exacta fue el el cinco de Julio de 2017, eso lo tengo muy presente, cuando el Cabildo de Cajeme, en grito desesperado disfrazado en acuerdo Numero 224 dijo: Envíese un exhorto a la Comisión General de la Policía Federal para que intervengan en el Municipio de Cajeme, la División de Gendarmería Nacional a fin de reducir el índice delictivo y erradicar la presencia de la delincuencia organizada en el Municipio.
Dicen que estos vieron, vieron y no vencieron.
Reducir, pueda que con un poco de buena voluntad si se o hubieran logrado.
Lo de la erradicación eso suena y se antoja más difícil y menos si no se hace el intento.
Algo tiene pues Cajeme, o como se dice, algo no tiene que las balas se siguen oyendo.
Por ejemplo en Septiembre del 2018, cuando se esperaba que todo pudiera cambiar. Fue en el mes patrio, en el mes de la transición de poderes, la muerte se desató a lo que más. En 30 días, 60 muertes, treinta para una y treinta para la otra. Contabilidad exacta.
Hay algunos que pensaron que cuando despertaran de sus sueños, el dinosaurio o el monstruo ya no estarían ahí.
Debieron de hacerle caso a Monterroso, que cuando el despertó el Dinosaurio todavía estaba ahí.
Díganle a los que no saben y están dormidos, por analogía, quien es el dinosaurio o el monstruo.