A un año del gobierno que promete una transformación de la vida pública del país, los resabios del clientelismo electoral permanecen como el dinosaurio del cuento de Augusto Monterroso, solo que evolucionó a “Y cuando despertó, el gatopardismo estaba ahí”. La misma maestra, nomás que empoderada vía la 4T.
Porque en pocas horas, la arena ITSON se convirtió en una central camionera alterna, sitiada por cientos de unidades que se apostaron a su alrededor, como parte de la logística para “facilitar el acceso” a los participantes de la asamblea estatal de Redes Sociales Progresistas (RSF).
Eran casi las 9 de la mañana y cientos rodeaban el inmueble que seguía cerrado, lo que puso en apuros a uno de los organizadores de nombre Enrique con la leyenda Sinaloa en su camisa: “No me han llegado los baños móviles, no han llegado”, alertaba agitado desde su radio.
Los convocados venían de todo Sonora, principalmente del sur, bajo la promesa de un pago de 200 pesos por asistente, además de su torta y su consabido Frutis (siempre presente en los mejores acarreos), en otros casos fue un refresco con sandwich y otros hasta alcanzaron un dogo.
La plática más recurrente entre la futura militancias de la RSF no era sobre los estatutos sino de temas más apremiantes, como por ejemplo: Qué te dieron de desayuno, quién te va pagar el apoyo, cuándo y dónde, entre otras mezquindades, muy propias de la clase política.
Pero no todo fue calamidad, hay niveles. Estuvieron personajes identificados con otras fuerzas, como el caso de Denisse Navarro Leyva, que ya tiene un pie fuera del PRI o el caso de Joel García, funcionario de gobiernos panistas, que precisa al reportero: “En 15 años nunca fue militante activo por decisión de otros, no mía”.
Y en primera fila, también se dejó ver Roberto Vargas, ex candidato de una diputación local por la vía independiente, que ahora probará suerte en las filas del nuevo partido elbista, máxime si su pariente es el coordinador en el noroeste de México, el cajemense Gerardo Vargas Landeros, muy ligado al exgobernador sinaloense Mario López Valdez (Malova).
En su intervención desgañitada, Vargas Landeros hizo gala de su cinismo o amnesia, luego de anunciar que todos eran bienvenidos a esta organización, pero “que quede claro, no vamos a recibirá esas personas que están acostumbrados a esas mañas, de antaño, aquí profesamos, la transparencia, la rendición de cuentas, pero sobre todo la voluntad y cercanía de la gente”.
La inclusión de Gerardo Castro Gallegos, gerente de Recursos Materiales del Oomapasc, generó rumores en el sentido de si su presencia era a título personal o como enviado del alcalde Sergio Pablo Mariscal, a quien ubican más afuera que adentró del partido que lo postuló, Morena.
De las selfies a los reclamos
Pasaba ya de mediodía, cuando el guaymense Francisco Bueno Ayub, anunció con júbilo que el Instituto Nacional Electoral había contabilizado la presencia de 5 mil 930 ciudadanos, mientras cientos de “simpatizantes” del billete de Sorjuana y/o Hildalgo, seguían en el exterior de la arena, cuya capacidad es de 7 mil 500 espacios.
El discurso del ex panista y ex padrecista fue tan a favor del Peje, “un enorme ejemplo”, que nomás le faltó arengar con el lema más chairo que se conoce y que reza “es un honor estar con Obrador”. Fue el más aplaudido de la mañana, pero su “estrella se apagó” apenas culminó el evento y en minutos pasó a ser “el malo de la película”.
No solo porque un grupo de mujeres se acercaron a recriminarle “nos traicionaste”, ya que ninguna estuvo en el presídium sino que por las urgencias, tuvo que irse de “apagafuegos” de la inconformidad que se gestaba por la calle Kino, debido a la falta de pago que denunciaron algunos de los asistentes.
Hasta las unidades se trasladó el coordinador de las FSR en Sonora para calmar los ánimos, ya que se afirmaba, como fue el caso de los habitantes de la loma de Etchoropo, Huatabampo, que no les habían pagado lo acordado, pese a mostrar la pulsera rosa que dio el INE a quienes se registraban con su credencial de elector.
“La gente quiere saber si les van a pagar”, encaró el reportero Alfonso Pliego a Bueno Ayub, quien apenas alcanzó decir con una sorpresa fingida: “Cuál pagar, no hay ningún pago”. Y siguió su procesión, mientras era perseguido por un “panal” de correligionarios henchidos de convicción.
Minutos antes desde el pódium, el multicitado Paco contó que cuando visitó El Júpare, en Tierra de los Generales, le entregaron un apoyo a una señora como compensación, quien les regresó la ayuda con una recriminación: “No descompongan ésto, si quieren cambiar ésto, no se cambia así”.
Ese episodio, afirmó, “me llegó profundamente” como para dejar atrás su historial de “mapache electoral” y convertirse en un político serio, sin trampas, a casi un modelo de la 4T aunque parece ser que su arrepentimiento no fue suficiente, pues por poco y lo linchaban los indignados.
La compra de votos ya es delito grave, de acuerdo a las últimas reformas electorales. No así el “acarreo” de personas para simular simpatías a un proyecto político, lo que es aprovechado por los partidos para lograr sus interese a cambio de dádivas, como “el frijol con gorgojos”, que tanto denunció AMLO en campaña.
Pero como se trata de aliados del tabasqueño, aplican la máxima del 2018, que aconsejaba “recibe lo que te den, pero vota por ya sabes quién”. Todo frente a decenas de burócratas del INE, atareados en su chamba de registrar la asistencia, pero nada sobre la realidad paralela que ocurre frente a sus miradas silentes.