NAMAKASIA
Los diputados de la LXII Legislatura, que entran a la última fase de su encargo (la última porque ya están entregados a sus precampañas electorales), parece que se dan por satisfechos con lo que legislaron sobre economía, salud, educación, delitos, niños, etcétera, pues ahora tienden su manto protector sobre aquellos que nacieron varones o mujeres y están inconformes con su sexo.
La Comisión para la Igualdad de Género acaba de aprobar el dictamen de la Ley que declara el 17 de mayo “Día Estatal de la Lucha contra la Homofobia, Lesbofobia, Transfobia y Bifobia”. Para colaborar en la noble tarea de nuestros diputados, haré algunas observaciones gramaticales sobre esos términos a fin de que los ciudadanos entiendan qué significan.
Por lo pronto, hay un error al separar la Homofobia y la Lesbofobia. La Homofobia es el rechazo de las personas que practican el sexo con individuos de su mismo género: varones con varones, mujeres con mujeres. El término “homo” no proviene del latín “homo”, hombre, en cuyo caso Homofobia se limitaría sólo a varones, sino del griego “omo”, parecido o igual. Es decir, “Homofobia” se aplica tanto a hombres como a mujeres; el lesbianismo es una homosexualidad femenina..
Las palabras “transfobia” y “Bifobia” no se encuentran en el diccionario. Presumo que la primera se aplica al rechazo o desagrado que se experimenta contra los transexuales, y la segunda, contra los que practican el sexo por igual con hombres y con mujeres. Los transexuales son, dice el diccionario, los que han alterado su sexo original mediante un tratamiento hormonal o mediante cirugía (los que comúnmente llamamos “cambios de sexo”). En la vida cotidiana denominamos también con esa palabra a los que nacieron machitos y les gusta ponerse faldas, medias, tacón alto y maquillarse como hembritas.
Cuando se publique esta Ley, si es aprobada en el pleno de la Legislatura, en el Boletín Oficial del Gobierno del Estado, sería aconsejable que se agregue una explicación sobre el significado de esos términos. Así mejorará la educación de los sonorenses, que sin duda aplaudirán la empeñosa tarea de los diputados..
Me falta encomiar el tino con que la Comisión escogió el Día dedicado a quienes hasta ahora muchos mencionan con palabras indignas (jotos, puñal, tortilleras, corre para tercera y otras), el 17 de mayo. Ese mes, de entrada, se festeja el Día del Trabajo, la batalla de Puebla en la que HOMBRES con pantalones bien puestos, derrotaron a los franceses; el Día del Maestro que evoca los valores morales, la educación, el ejemplo para niños, adolescentes y jóvenes. Dos días después, se enaltecerá a homosexuales, lesbianas, transexuales, bisexuales… más lo que se sirva agregar la legislatura cuando se presente esta Ley al pleno. Ojalá para entonces haya condiciones que les permitan desfilar. Fuera máscaras y pudor. (No menciono el Día de la Madre para no mancharlo al aproximarlo a los que serán homenajeados por el Congreso)
El "poderío" de las mujeres
Ya entrada en gastos, la misma Comisión de Igualdad de Género aprobó un dictamen para que se instituya La Presea del Poderío de las Mujeres Sonorenses, como reconocimiento a las que se hayan distinguido en diversos rubros de la actividad social. También tendrá que ser sometida a la aprobación del Pleno.
Distinguir a las mujeres con méritos es de elemental justicia. Pero ¿por qué utilizar una palabra tan arrogante, “poderío”, que sugiere enfrentamiento, fuerza, rivalidad frente al sexo opuesto, y que deja atrás el concepto de igualdad de género?
carlosomoncada@gmail.com