NAMAKASIA
Ayer me hizo recordar el presidente AMLO uno de los días más emocionantes en la Historia de México: el de la nacionalización de la energía eléctrica por el presidente Adolfo López Mateos, el último de los mandatarios de veras amado por el pueblo.
En la redacción del “Diario del Yaqui”, de Ciudad Obregón, sintonizamos la radio para escuchar la ceremonia aquel 27 de septiembre de 1960. Yo era Subdirector y ocupaba un sillón de cuero y a mi lado estaba Salomón Hamed, cronista de deportes, un tipo grandote que parecía rudo pero tenía el corazón repleto de nobleza. El maestro de ceremonias nos enteró de que México había comprado, meses antes, las acciones de las empresas extranjeras American and Foreign Co. y Mexicana Light Co. Juntas, generaban casi lo mismo que la Comisión Federal de Electricidad. Un poco más y habrían devorado a ésta.
La enorme Plaza de la Constitución estaba totalmente llena. Y hacía un día espléndido. Se sentía la grandeza de aquel acto. Y cuando López Mateos tomó el micrófono y lanzó al aire un grito prolongado para comenzar su discurso: “¡Mexicaaanoooos!”, a mi lado escuché una especie de hipo brusco de Salomón. ¡Al hombre rudo de la redacción lo ahogaba un sollozo!
No se avergonzó de haberse conmovido a tal punto. El momento no era para menos. Vibrábamos de emoción.
En la Mañanera de ayer, AMLO proyectó ante los reporteros un facsímil de la Carta a los Mexicanos que publicó el presidente López Mateos. En ella nos dijo: “No se confíen”, porque habrá traidores que traten de vender la energía eléctrica a los extranjeros, como han tratado de vender el petróleo. ¡Qué advertencia visionaria! Estamos pasando por ese peligro.
Los frustrados porque les quitan los negocios millonarios dicen a los ingenuos que el presidente López Obrador no quiere la producción de energías limpias. Lo que no quiere es que le estén vendiendo la energía que producen a la CFE debilitándola. Por eso, promoverá una reforma a la Constitución para que se incorpore a la lista de energías limpias la que producen las hidroeléctricas del sector público. ¿Qué más limpia que esa energía? A la vez, incrementará la economía de la CFE. No crean, pues, hombres y mujeres de buena fe, lo que les cuentan. Reflexionen.
NO, PUES ASÍ SÍ “GANARÁ” EL BORREGO
Ayer las enormes huestes de miembros del PRD recibieron oficialmente como su candidato a Ernesto Gándara. Les dijo un discurso soso y, por fortuna para los que oían, breve. Se permitió un chiste. Dijo que ellos, los priistas, “no queremos virreyes y no permitiremos imposiciones”. No recuerdo al Borrego oponiéndose a la imposición de Rodolfo Félix Valdés. Seguramente que la tempestad de votos de ese partido en agonía lo hará ganar.
No, en serio. Deberían haber preparado, los organizadores, un disco de aplausos para darle a la reunión aires de entusiasmo. O haber cuidado la trasmisión del mensaje de Jesús Zambrano, para enterarnos de qué dijo. Lo que todo el mundo advirtió es que se despidió sin haber clausurado el evento, aunque para eso se había conectado. Quizá lo distrajo la noticia de que 24 horas antes, 3,500 perredistas del Estado de México habían renunciado al partido porque los líderes lo traicionaban con la alianza. Queda gente digna.