De la entrevista que ayer hizo el periodista Juan Carlos Zúñiga, en su programa de radio, al líder estatal del PAN Ernesto Munro, quedó claro, aunque no haya habido confesión expresa, que la estrategia para lavar un poco la negra fama de Guillermo Padrés consiste en denigrar la administración de Claudia Pavlovich.
Esperan demostrar que aunque tanto el “ex” como la “ex” fueron malos gobernantes, el menos peor fue Padrés. Munro le sacó méritos a la vez que vertió veneno contra Pavlovich. No consideró siquiera que una encuesta popular podría dar como resultado un empate..
Para intentar una evaluación, si para algunos vale la pena hacerla, creo que sería necesario esperar un poco, al menos que esté la auditoría ordenada por el gobernador Durazo, a fin de contar con datos firmes sobre el desastre que dejó Claudia. Sería posible entonces determinar si al tomar posesión el equipo de Claudia llevaba el propósito de amasar riquezas ilícitas, como fue el caso de Padrés, o si el pésimo saldo se debe a incapacidad de Pavlovich para gobernar.
Hay que establecer si aparecen datos constitutivos de delito que obliguen a pedir la intervención de la Fiscalía General
Y ANDA OTRO ASUNTO POR AHÍ
Por el lado del PRI, hace varios días el archipriista Bulmaro Pacheco Moreno publicó un artículo en el que intenta presentar a Rodolfo Félix Valdés (1985-1991) como un buen gobernador. Es insultante que se trate de soslayar el brutal fraude electoral que le dio el triunfo al desconocido Félix Valdés sobre quien fue el verdadero ganador, Adalberto Rosas López. Como se sabe, el fraude fue documentado por un reportaje de Juan Carlos Zúñiga que revisó en años recientes las actas de escrutinio.
Félix Valdés, contando con la complicidad de los diputados locales, desoyó la protesta fundamentada de quince jueces de primera instancia contra la corrupción del Supremo Tribunal de Justicia. Desecharon la denuncia dirigida al Congreso por pretextos tan absurdos como el de que no habían acompañado constancias notariadas para acreditar su personalidad. Además, permitió que el rector del ITSON cesara a varias docenas de maestros sin la indemnización legal y sin motivo, excepto el de evitar que formaran un sindicato.
Dejó Félix que prosperara la “operación manitas” que dio la presidencia municipal de Hermosillo a Carlos Robles Loustaunau, aunque este atropello fue subsanado
por el gobierno federal que hizo renunciar al usurpador del cargo, la PGR señaló al procurador de justicia del estado como sospechoso de narcotráfico, y el funcionario huyó; y, para no hacer más larga la enunciación de agravios, ocultó Félix Valdés que había sufrido una trombosis en lugar de renunciar o pedir una licencia para curarse y evitar que el gobierno cayera en manos de tipos como “el chelele”.
No más falta que gestionen la beatificación de Padrés y de Félix Valdés para maquillar a los desprestigiados partidos.
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