Si usara sombrero, señor Cristóbal Colón, me descubriría ante usted por habernos descubierto. La soldadesca de Hernán Cortés y demás aventureros incurrieron en crueles masacres, asesinaron a miles de nuestros ancestros como si no fueran seres humanos. Se portaron como lo que eran: soldadesca sucia, ignara. Pero usted puso idealismo y fe en su proyecto de abrir rutas a la navegación.
Evoco mi infancia, cuando guardábamos esta fecha, el 12 de octubre, con entusiasmo puro. Lo saludo, señor Colón, y le mando un abrazo de cumpleaños, guardando los protocolos de la Secretaría de Salud, por supuesto.
41 AÑOS DEL EDIFICIO ¿Y?
Cuarenta y un años cumple la Casa de la Cultura de Hermosillo Una ex directora la mencionaba como “Casa de la Cultura de Sonora” para que su cargo, en el que no duró mucho, pareciera más importante. Al principio nos fascinaba su forma de nave interplanetaria a punto de levantar el vuelo. Ya nos acostumbramos a su figura.
Ha sido sede de eventos nacionales de gran importancia, como la V Reunión de la República, serie anual que inventó el presidente López Portillo. La que tuvo lugar aquí se combinó con la inauguración de la estatua de Venustiano Carranza, ahora tan lejos de su posición original.
Ha habido también episodios penosos como la pérdida o el robo del uniforme del general Francisco Manzo que había sido prestado por sus familiares para exhibirlo en un pequeño museo que en la Casa se instaló. Cuando estalló el escándalo, los que habían prestado otras prendas se apresuraron a recobrarlas.
Para los amantes del Arte fue igualmente penoso que se hiciera tocar ahí a Ruggiero Ricci, uno de los grandes violinistas del mundo. Se adecuó un espacio a como Dios les dio a entender y dejaron entrada libre, lo cual fue democrático pero terrible: los niños y no pocos adultos despistados entraban, escuchaban un rato y se salían con movimientos ruidosos. El artista jamás volvió.
Se recuerda el aniversario del edificio y ciertos episodios, pero no se hacen honores a quienes consolidaron el prestigio de la Casa. La licenciada Obdulia Pallánez Murrieta, que ingresó desempeñando labores administrativas, fue nombrada directora en 1985 y puso orden interior y diseñó programas exitosos. Organizó un departamento editorial, fundó un cine club, asignó nombres de intelectuales destacados a diversos espacios del inmueble (Luis López Álvarez,
Bartolomé Delgado de León, Sala Parodi y otros) luego de consultar a los ciudadanos (fui uno de los consultados).
¿Qué sería de los dos volúmenes de Memorias que redactó Obdulia? Yo los leí hace tiempo. Ojalá que no los hayan destruido o se los hayan clavado. Estaban en la Biblioteca. Hace ocho o nueve años que no sé de Obdulia. Espero que se conserve bien. La saludo con cariño.
carlosomoncada@gmail.com