El programa anual “Diputado por un día”, que algunos Ayuntamientos replican con la adaptación “Alcalde por un día”, fue puesto en marcha por el Congreso del Estado a fines del pasado Siglo, cuando era gobernador, si no me equivoco, Armando López Nogales. Consiste en reunir a los alumnos más aprovechados de sexto año, seleccionados en diversas ciudades, para que lleven al cabo una asamblea en la sala de plenos de la Cámara y hablen, en la tribuna, del tema que previamente se les propone.
Ese tema, expresado en forma de pregunta, al principio fue vago, idealista en exceso e inclusive cursi, y no faltó la ocasión o las ocasiones, en que se plantearon preguntas abiertamente políticas que seguramente obligaron a los niños a consultar a sus padres o al tío sabihondo de la familia, sobre lo que debían decir.
Me parece que para el año próximo el tema que se propone es el mejor en toda la historia del programa: cómo vieron (y cómo padecieron) los cursos virtuales que recibieron. La gran mayoría de los sonorenses creemos que la experiencia didáctica de estos casi dos años de pandemia debe afinarse, pues aunque volvamos a la normalidad rutinaria, tenemos que estar preparados para cualquier otra eventualidad. Y nada mejor que los propios niños, los más aplicados y listos de sus escuelas, sean quienes nos informen. Podremos confiar en ellos más que en una encuesta hecha a la carrera.
UNA IDEA PARA DIPUTADOS Y LA SEC.
Hace una docena de años yo me planteé algunas preguntas que desprendí de “Diputado por un día”, y traté de realizar un gran reportaje para responderlas, a partir del hecho de que más de la mitad de los niños que hasta hoy han participado en este programa, son ahora adultos:
¿Qué ha sido de ellos? ¿Cuántos de estos niños y niñas que vivieron la experiencia de ser diputados siguieron, ya mayores, el camino de la política? ¿Cuántos fueron candidatos a cargos de elección popular, quiénes ocuparon regidurías o puestos administrativos en los Ayuntamientos, quiénes han sido dirigentes de un partido? ¿Se dedicó la mayoría a actividades no relacionadas con la política?
Y no se evadirán las preguntas amargas: ¿Alguno se corrompió en el ejercicio de la política? ¿Anda alguien todavía en líos con la Ley?
En los archivos del Congreso del Estado y en la Secretaría de Educación deben estar los nombres y domicilios, así como de las escuelas que representaron. La prensa de cada época y las autoridades municipales serán fuentes de información adicional. Y podrá conocerse la eficacia o ineficacia del programa que veremos operar el año próximo una vez más.
Cualquiera que sea el resultado, demuestra que es posible contar al menos con un diputado por un día, y compensa la realidad de que algunos que ocupan los sillones en que se sientan los menores, no son verdaderos diputados ni por un día. Pero éste es otro asunto. Dispensen.
carlosomoncada@gmail.