Todavía en 2009, cuando hacía campaña para gobernador, el senador Alfonso Elías Serrano prometía (“si el voto popular me favorece”) reactivar ante el gobierno federal el Plan Hidráulico del Noroeste. Como lo saben todos los que para esas fechas habían nacido, consistía en traer a Sonora, de Nayarit y de Sinaloa, agua en abundancia para la agricultura y para el consumo humano, mediante un sistema de canales, represas y otros mecanismos tecnológicos. Reinó la esperanza porque se llevaron al cabo algunas obras en la frontera de Sinaloa y nuestro estado.
No se pudo, principalmente por razones económicas. Habríamos quedado endeudados al doble de lo que estamos y el proyecto quedó en un sueño, que no pocos siguen alimentando.
Bueno, pues ha llegado el momento de despertar para apoyar lo que viene: el Plan Hídrico que acaba de anunciar la presidenta Sheinbaum y cuya completa realización se calcula en dos años.
Hasta hoy, el destino de las grandes obras ha sido el beneficio preferente para los grandes agricultores con influencias en los altos niveles del poder. Ahora que los voceros del gobierno repiten hasta el cansancio el lema “Primero los pobres”, tenemos que estar pendientes de que se aplique en favor de los campesinos.
¿HAY REGIDORES VALIENTES?
Como se sigue publicando todos los días, en la primera plana de El Imparcial, una foto del presidente municipal de Hermosillo, sea de un recorrido por cierta calle, o cualquier intrascendencia, más la información respectiva en páginas interiores, será importante saber cuánto se paga por esa desmesurada propaganda personal.
¿Hay en el cuerpo edilicio del Ayuntamiento un regidor que se atreva a preguntarlo en una sesión de cabildo?
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