Los párrafos que siguen debería haberlos publicado antes del concierto del gran chelista Carlos Prieto pero no me enteré a tiempo de su visita. Este excepcional músico vino a tocar a Sonora al menos tres veces en el Festival de Álamos; la primera el 22 de enero de 1996. Fue acompañado por el pianista uruguayo Edison Quintana.
En su segunda visita, el 21 de enero de 2004, lo acompañó la Filarmónica de Sonora, de reciente creación. Se tocó música de Arturo Márquez, quien fue honrado en ese festival con la medalla Alfonso Ortiz Tirado. El propio Carlos Prieto recibió la presea el 19 de enero de 2007 en su tercera aparición en Álamos.
Y hay que intercalar un recital del chelista y del pianista uruguayo Edison Quintana en el auditorio del Museo y Biblioteca, donde el rector Jorge Luis Ibarra le entregó al primero un reconocimiento a sus sobresalientes méritos.
Me enorgullece mostrar, en la chimenea de mi sala una fotografía que me tomaron en Ciudad Obregón con los dos excelentes músicos. Mi felicitación llena de envidia para quienes fueron a escuchar al maestro en el Teatro de la Ciudad.
ABRAZOS A LAS LUPITAS
En mi primera juventud, gozada en casa de mis padres, en Ciudad Obregón, había una cancha de basquet en la Plaza Lázaro Cárdenas. Uno de los compañeros se llamaba Lupe, y como estaba de moda la canción aquella que dice “Lupe, Lupe, por qué estás enojada”, le decíamos a nuestro amigo “Lupe Lupe”.
Al tiempo instalaron a un costado de la cancha una cafetería, y Lupe Lupe se hizo novio de una de las muy jóvenes meseras, Licha, a la que obviamente llamábamos Licha Licha. Teníamos mucha imaginación
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