¿Cómo calificamos esto de la Universidad? ¿De risible, de tonto, de ridículo? Cuauhtémoc González y Aarón Grageda, vencidos de modo apabullante en la encuesta para precisar al candidato o candidata preferida por maestros, estudiantes y trabajadores, salieron con que ellos dos juntos suman el 60% del total de los votos, lo que “prueba” que los universitarios quieren cambio de grupo en la Rectoría.
Si ellos imaginan tal cosa, ¿ha de declararse inválida la encuesta? La convocatoria no habla de escoger un grupo de cierta tendencia para regalarle la Rectoría, sino a una persona, a un individuo, para nombrarlo Rector o Rectora.
Reconocen que la encuesta se llevó al cabo en ambiente pacífico y que no hubo quejas ni reclamaciones de ninguna índole. Sin embargo, se ha escuchado en voz de los derrotados expresiones como “de ninguna manera permitiremos…” Amenazan con hacer relajo.
No debe extrañar esa actitud. Desde que comenzó a promoverse la Ley vigente surgió la sospecha de que se hará regresar a la Universidad a la etapa del relajo (entre 1970 y 1990) con desfiles puño en alto por las calles céntricas de Hermosillo, bloqueos y paros. Hacia allá conducen las amenazas de anteayer. Pretenden anular el triunfo legal de la doctora Dena María Jesús Camarena Gómez. ¡Qué triste, qué penosa y qué pobre la actitud de los perdedores!